No sabes lo que es la vida hasta que no te han clavado una daga ardiendo en el centro del corazón y ha estallado, manchándolo todo de sangre. No sabes lo que es la vida, hasta que no te has emborrachado para curar las heridas, sabiendo que no las vas a cicatrizar. No sabes lo que es la vida, hasta que has encontrado los ideales por los que luchar y partirte la cara hasta sangrar. Pero nunca sabrás lo que es la vida, si no luchas por reconstruir(te), si no peleas por encontrar a quien te ayude hacerlo, ¿y quién mejor que tú mismo?



dimecres, 1 de febrer del 2012

nueve-

            Un silencio ensordecedor recorre la casa. Mis pensamientos gritan silenciosamente tu nombre, mientras el charco de lágrimas sigue creciendo entre la almohada y mis manos. Ya no sé cuanto hace que no escucho tu voz en mis mejores sueños, y sólo lo hago en mis más profundas pesadillas. Ya no recuerdo si todas aquellas palabras tan bonitas que me dijiste, eran verdaderas, o sólo un fruto de mi imaginación que quería conquistar tu amor. Ya ves, el tiempo hace la duda, pero no el olvido. Después de tantos años, estoy componiéndote versos para nunca recitártelos al oído, susurrándole palabras al frío viento de invierno -ese que parece que entre ráfaga y ráfaga articule tu nombre- para que no te lleguen nunca como si de un soplo de aire sahariano se tratase, para que entres en calor. ¿Cuántas veces he usado la palabra nunca? Yo, que he creído que el siempre llegaría después de esto, que sería innecesario usar el nunca, porque el que algo quiere, algo le cuesta, y el que la sigue, la consigue...

dissabte, 14 de gener del 2012

say good bye

Tendría que empezar a dejar de escribir sobre ti. Mis últimos versos no deberían ir dirijidos a ti. Tú, que tanto daño me estás haciendo. Tú, que derramas mis últimas lágrimas. Tú, que me haces sacar la faceta más depresiva, y escuchar Joaquin Sabina...

Las mañanas empiezan a estar vacías. No, no creas que no hay gente, hay hasta demasiada gente, pero no hay lo más importante, tu sonrisa que alumbra cualquier día. Bueno, me rectifico, alumbraba. Ahora, cada vez que veo tu sonrisa, una pequeña astilla agujerea mi pecho, hasta que el dolor es tan fuerte que me lo tengo que sujetar para que no me duela... Ya ves, y todo por ofrecerme como voluntaria.

diumenge, 27 de novembre del 2011

an unexpected day:3

Son cosas que pasan en la vida... Pero esta vez, me han tocado las cosas bonitas. ¿quién lo diría? Pequeñas sonrisas y grandes abrazos, dulces miradas y sabrosas despedidas... Cubatas infinitos y cervezas inacabadas. ¿Quién me diría a mí que te encontraría?

diumenge, 6 de novembre del 2011

rigged..

            Y de repente... Reaparece. No tiene que ser el amor más intenso, tampoco el más largo. No debe ser el que más te ha querido, ni el que te ha prometido un amor eterno. No siempre es el primero, incluso puede no ser el último. Simplemente es... Él. El chico de siempre, el que te robó el corazón un buen día, para no devolvértelo. Tal vez, pienses que lo has olvidado, que sólo es... Una persona a la que has querido, pero ya ves, después de tanto tiempo, reaparece. Recuerdas cada día que le has dicho que le quieres, cada promesa que te ha hecho para no cumplir... Recuerdas como contabas los días para estar con él, y como, en estos momentos, debes ser una simple conocida para él. Y lloras, lloras de impotencia por haberlo podido tener y no haberlo conseguido. Lloras, porque nunca más tendrás la oportunidad de que te dedique una sonrisa. Pero después de la última lágrima, aparece una tímida sonrisa, que te susurra que él está feliz. Y eso, te importa mucho más que cualquier cosa, mucho más que ser tú la que lo hagas.

            Y a pesar de que su amor sea eterno y de que sean felices, decides quedarte esperando, por si algún día decide regresar, o tal vez, pasar a saludar.

Gracias, por volver a entregarme tus mejores sonrisas.

"Nunca sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes" típica frase que dice todo el mundo cuando lo pasas mal porque, alguien al que has infravalorado decide poner fin y marcharse sin despedirse. Pero este, no es mi caso. Desde el primer abrazo hasta la última sonrisa, he tenido claro lo que tenía, pero nunca se me ha pasado por la mente llegar a perderlo.
Pero mira, todo llega, por el motivo que sea, y, de repente, el rastro del brillo de tu mirada, fue apagando la luz de mis días... O quizás no fue poco a poco, tal vez habían indicios para verlo, pero estaba tan cegada que me parecieron alucinaciones. Sí, veía que los días eran grises, pero tenía tanto miedo de decir que te estabas alejando, que lo obviaba.
Y me quedé sola, aguardando un regreso que nunca volvía, estando en guardia siempre, por si querías sonreírme, librando una batalla, pero no contra ti, mucho menos contigo... Una batalla yo solita; hasta que vi que era inútil, hasta que decidí recuperarte, al precio que fuese. Pasaron los segundos al olvido, y hubiese deseado que fuesen al recuerdo contigo, pero no lo conseguía, tal vez mi egocentrismo, tal vez tus sentimientos... ¿Quién sabe?
Y, la verdad, no sé como he llegado de nuevo a los abrazos de siempre, a las confidencias de cada día... Pero, prometo haberlo echado de menos hasta el punto de dolor, aseguro extrañar tus mimos incontrolables hasta el sentimiento de vacío... Juro haberte echado de menos.
Mi niña, tan preciosa como siempre, tan adorable como cada día, juro (y mira que no está bien jurar en vano) que tus tristezas se transformarán en alegría cada día, que tus lágrimas caerán, pero siempre que sea para enterrar el dolor, y dar paso a las sonrisas que albergan nuevos sentimientos esperanzadores.
Creo que decir te quiero, está de más, que hacerte llegar un gracias, es innecesario, pero si te queda alguna duda, quiero que sepas que te quiero como a nadie, que te necesito como a todo.

diumenge, 23 d’octubre del 2011

¿Contigo? No. ¿Sin ti? Menos.

        Salgo a la calle a buscarte, a suplicarte una quinta, sexta, o milésima oportunidad. Tú intentas ocultarte bajo las sombras de la multitud, y no te das cuenta que cuando más desapareces, más te me haces visible. Ese es el problema que nos persigue. Es fácil decir siempre con la boca pequeña; SIEMPRE. Que bien suena, que palabra más bonita, siete letras que describen una realidad infinita. Como en aquel anuncio "un sí que no termina".

         Y ya me ves, con el segundo vaso de whisky y el quinto cigarro, diciéndote que nunca te he dicho un siempre sincero, menos con la boca grande; siempre he intentado pasar esa parte por alto, y cuando ha tocado decirla, le he echado valor y la he susurrado de la forma más baja. No es que no lo haya deseado, mucho menos ansiado, sino que nos conocemos, y un siempre, es demasiado tiempo como para pasarlo contigo. Siempre... Que bonito sería, siempre contigo. Siempre de la mano, siempre con películas y comidas agridulces. Siempre con abrazos infinitos y confesiones moribundas, con mensajes prohibidos o con debates morales. Siempre sabiendo el sabor de tus risas, el sonido de tus miradas... Demasiada perfección, ¿no crees?

       Mejor hablamos del opuesto: nunca. Nunca parece que lleve inscritas las connotaciones negativas en el último rabillo de la a, y a nosotras, que nos gusta tanto perder la razón, la hemos usado de forma positiva Frases que empezaban con un tú, para terminar con un simple estarás sola diciendo por medio aquel cutre nunca. Típicas proposiciones ligadas a un texto enorme, donde siempre te encontrabas un nunca quiero dejarte... Y ahí está el hecho. Querer. Es muy bonito querer, mucho menos poder. Quiero quererte, y sé que puedo. No de la mejor forma, si de la más sincera... Tercer vaso de whisky y el sexto cigarro ya empieza a consumirse... No quiero que el alcohol me haga olvidar los bonitos recuerdos de ti, tampoco los malos, así que mejor lo dejo en un... Nos vemos en otra vida, cuando encontremos el lazo que se ha desgarrado.

diumenge, 16 d’octubre del 2011

Ar you ready? Run!

         Una fría lluvia cae sobre mí hasta empaparme la última parte de tela que me quedaba seca. Igual es mejor así, dejar caer la lluvia, una lluvia fría que resbala por mi cara para confundirse con las impotentes lágrimas que afloran al pensar que no voy a poder correr bajo la lluvia contigo, nunca más. No importa, como dice aquel viejo refrán "después de la tormenta, siempre viene la calma". Dejaré que esta lluvia se lleve hasta mi última lágrima, para después regalar mis típicas sonrisas a quien las quiera.