No sabes lo que es la vida hasta que no te han clavado una daga ardiendo en el centro del corazón y ha estallado, manchándolo todo de sangre. No sabes lo que es la vida, hasta que no te has emborrachado para curar las heridas, sabiendo que no las vas a cicatrizar. No sabes lo que es la vida, hasta que has encontrado los ideales por los que luchar y partirte la cara hasta sangrar. Pero nunca sabrás lo que es la vida, si no luchas por reconstruir(te), si no peleas por encontrar a quien te ayude hacerlo, ¿y quién mejor que tú mismo?



dijous, 15 de març del 2012

Ser el primero y terminar el último [pensamiento del día].

Cuando estás de fiesta, a seiscientos quilómetros de él y te das cuenta de que lo buscas; cuando en cada camiseta como la suya deseas que esté su cuerpo, cuando en cada perfume que él solía gastar esperas su esencia, cuando lo único que esperas encontrar detrás de unos ojos verdes cualquiera es el brillo de su mirada, y cuando en unos besos sólo buscas su sabor... Es entonces cuando te das cuenta de que estás hundida en su recuerdo. Que no ves más allá de su persona, y no sientes nada más que sus antiguas palabras. Es entonces cuando empiezas a entender que ese dolor cuando cualquier palabra te lleva a revivir los momentos junto a él va a estar siempre contigo. Acompáñandote en tus buenos días y tus peores noches. Colándose sin querer en tus pesadillas para morir en tus mejores sueños. Tal vez parezca idiota, pero puestos a sufrir... Prefiero sentir el dolor de tu ausencia, el recuerdo de tu presencia.

Tal vez mi memoria empiece a fallar algún día y empiece a olvidarte. A no acordarme de la melodía que desprendía tu respiración al son de la mía, a no recordar el dulce sonido de tu voz susurrando mi nombre ni la preciosa sonrisa que se te dibujaba. Puede que algún día olvide como vestías, a que hora te levantabas para decirme buenos días princesa, o a que minuto exacto mirabas el móvil para contestar a mis mensajes. Seguramente deje de recordar que palabra usabas más, cual es tu color favorito, o tu recuerdo más triste. E incluso algún día se me olvide recordarte al empezar el día para soñarte cuando caiga la noche... Pero ten presente que mientras tenga la facultad de recordar, siempre serás mi mejor pensamiento y mi último recuerdo, aunque eso me cueste una herida más, aunque me provoque otro golpe nuevo. Porque algo que está roto, no se puede volver a romper. Y mi corazón lleva dos años y siete meses intentando reconstruirse sin éxito.

dimecres, 7 de març del 2012

Dead, my darling heart.

Otro nueve se acerca. Y este nueve no es nuestro  ese nueve en el que me abrió conversación, tampoco es el nueve que me dijo que le gustaba, ni el nueve en el que sería el último día que lo besara. Es nueve más, un nueve normal y corriente que llega, como cada mes. Un nueve redondo, serio, un nueve triste, por no poder contar nuestra historia; es un nueve deprimido, o tal vez la deprimida sea yo y vea el mundo igual. Parece mentira que después de dos años y nueve meses, para no dejar de lado el nueve, siga esperándolo. Es increíble que después de treinta y tres meses, deba ponerme una mano en el pecho para controlar la pulsación cuando veo su nombre en cualquier sitio. Y no os creais que lo veo en pocos sitios, todo lo relaciono con él. El inicio del nombre, tal vez el final; su incial e incluso su abreviación; sus apellidos, o su mote. Parece mentira que pase el tiempo, que él ya no se acuerde de mí, y que yo no pueda sacarlo de mi mente [porque del corazón tengo claro que no lo haré]. Todavía no me creo que sienta dolor... Debería estar muerta, o ser un ser que vive la vida como obligación, y no afición. Después de tanto daño acumulado, no sé como tengo el valor de quererlo, es más, de amarlo e incluso eso se le queda corto. Pero no hay día en el que no sueñe con él, no hay noche en la que no espere un mensaje suyo, no hay vida en la que no le vaya a querer.

dimecres, 1 de febrer del 2012

zentimentoz con zeta.

              Hay días que crees que la vida es complicada, que no deberías moverte de la cama. ¿Para qué enfrentarte a los problemas, si sabes que no la vas a encontrar? A pesar de eso, saltas de la cama, todo empieza a brillar al recordar su aparición. La de ella... Ella, la niña más bonita que ha aparecido de repente, como un soplo de brisa marina para darle una nueva visión a mi vida. Ella, la princesa que alumbra mis sueños, que aparece todas las noches para consolarme entre sus abrazos más dulces. Ella, un hamor de persona. Sí, un hamor, con hache de hermosura, de héroe que salva mis días. Con hache inicial que no suena, pero se ve. No recuerdo donde, leí que todas las personas encuentran en su vida cuatro diamantes. Antes de conocerte a ti, había encontrado dos. ¡Qué gran suerte! Diecisiete añitos y dos diamantes... Ahora puedo decir que tengo suerte. Que he encontrado el tercero. No es necesario un buen abrazo, ni una dulce mirada. Es más esencial una palabra exacta en el momento preciso, y eso es lo que haces tú, con tus aportaciones. No creo que nadie sepa todo lo que puedo sentir cuando me abres una conversación, cuando veo tu nombre en la pantalla, cuando cierro los ojos y juraría verte. Pocos podrían imaginar las aportaciones que has dado a mi vida, como han recuperado un tono pálido, pero con colores, en vez del grisáceo que solía tener. Me gustaría terminar con un gracias, pero creo que eso ya empieza a ser escaso, porque el brinco que da mi corazón cuando el móvil suena, empieza a ser vertiginoso...

nueve-

            Un silencio ensordecedor recorre la casa. Mis pensamientos gritan silenciosamente tu nombre, mientras el charco de lágrimas sigue creciendo entre la almohada y mis manos. Ya no sé cuanto hace que no escucho tu voz en mis mejores sueños, y sólo lo hago en mis más profundas pesadillas. Ya no recuerdo si todas aquellas palabras tan bonitas que me dijiste, eran verdaderas, o sólo un fruto de mi imaginación que quería conquistar tu amor. Ya ves, el tiempo hace la duda, pero no el olvido. Después de tantos años, estoy componiéndote versos para nunca recitártelos al oído, susurrándole palabras al frío viento de invierno -ese que parece que entre ráfaga y ráfaga articule tu nombre- para que no te lleguen nunca como si de un soplo de aire sahariano se tratase, para que entres en calor. ¿Cuántas veces he usado la palabra nunca? Yo, que he creído que el siempre llegaría después de esto, que sería innecesario usar el nunca, porque el que algo quiere, algo le cuesta, y el que la sigue, la consigue...

dissabte, 14 de gener del 2012

say good bye

Tendría que empezar a dejar de escribir sobre ti. Mis últimos versos no deberían ir dirijidos a ti. Tú, que tanto daño me estás haciendo. Tú, que derramas mis últimas lágrimas. Tú, que me haces sacar la faceta más depresiva, y escuchar Joaquin Sabina...

Las mañanas empiezan a estar vacías. No, no creas que no hay gente, hay hasta demasiada gente, pero no hay lo más importante, tu sonrisa que alumbra cualquier día. Bueno, me rectifico, alumbraba. Ahora, cada vez que veo tu sonrisa, una pequeña astilla agujerea mi pecho, hasta que el dolor es tan fuerte que me lo tengo que sujetar para que no me duela... Ya ves, y todo por ofrecerme como voluntaria.

diumenge, 27 de novembre del 2011

an unexpected day:3

Son cosas que pasan en la vida... Pero esta vez, me han tocado las cosas bonitas. ¿quién lo diría? Pequeñas sonrisas y grandes abrazos, dulces miradas y sabrosas despedidas... Cubatas infinitos y cervezas inacabadas. ¿Quién me diría a mí que te encontraría?

diumenge, 6 de novembre del 2011

rigged..

            Y de repente... Reaparece. No tiene que ser el amor más intenso, tampoco el más largo. No debe ser el que más te ha querido, ni el que te ha prometido un amor eterno. No siempre es el primero, incluso puede no ser el último. Simplemente es... Él. El chico de siempre, el que te robó el corazón un buen día, para no devolvértelo. Tal vez, pienses que lo has olvidado, que sólo es... Una persona a la que has querido, pero ya ves, después de tanto tiempo, reaparece. Recuerdas cada día que le has dicho que le quieres, cada promesa que te ha hecho para no cumplir... Recuerdas como contabas los días para estar con él, y como, en estos momentos, debes ser una simple conocida para él. Y lloras, lloras de impotencia por haberlo podido tener y no haberlo conseguido. Lloras, porque nunca más tendrás la oportunidad de que te dedique una sonrisa. Pero después de la última lágrima, aparece una tímida sonrisa, que te susurra que él está feliz. Y eso, te importa mucho más que cualquier cosa, mucho más que ser tú la que lo hagas.

            Y a pesar de que su amor sea eterno y de que sean felices, decides quedarte esperando, por si algún día decide regresar, o tal vez, pasar a saludar.